¿Ya estás haciendo los cambios?

Los cambios y las adaptaciones hay que hacerlas siempre con tiempo, sin prisas y bien organizadas. Llega otoño y en poco tiempo ya estamos en invierno. Te digo esto porque  mientras se ve el sol y el cielo está azul, perece que nos queda mucho tiempo para poner a punto las ropas, repasar la casa, poner a punto el coche. Y tantas cosas que por ser rutinarias las pasamos por alto.

Hoy te quiero recordar lo que conviene que tengas en cuenta. Toma la agenda y ve anotando cada cosa para evitar imprevistos que pueden ser molestos o, incluso, salir caros.

Repasa el ropero. La ropa de invierno a punto, seguramente tienes mucha más ropa que la que te puedes poner. Selecciona, elimina la que ya no te sirva, regálala a quien la pueda aprovechar .

Antes de ir a las rebajas mira si de verdad necesitas algo, no creo que tengas que cruzar el polo mañana, así que es muy posible que no necesites nada.

Si tienes que comprar nuevo, compra ropa de calidad, que te dure años. Tejidos de materia natural, evita lo sintético, por tu salud y la del planeta. El planeta está a punto de quedar sepultado bajo millones de toneladas de ropa abandonada, desechada que ya no hay ni posibilidad de reciclar.

También hay que repasar la despensa. Los días son más cortos y el tiempo de salir a comprar es menor. Así que repasa todos los armarios; las conservas, pasta, arroz, legumbres, aceite, etc. Tal vez hay cosas que llevan mucho tiempo ahí, ponlas a la vista y consume primero, luego repones.

Ya sabes. Patatas, cebollas, ajos, aceite, vinagre, azúcar, harina, pasta, legumbres, arroz. Son alimentos de larga duración, puedes tener una buena cantidad, lo que supone que la compra diaria sera de las cosas más elementales y perecederas, lo que te facilita las cosas y no tienes necesidad de acumular y correr el riesgo de que se te eche a perder comida

Recuerda que muchos productos tienen fecha de  caducidad por protocolo, pero los productos están en perfectas condiciones de consumo. No hace mucho tiempo se encontraron en la selva, provisiones de la segunda guerra mundial, cientos de bidones de agua, conservas de alimentos, todo perfectamente comestible. No tires nada en buen estado.

En medio de las recomendaciones quiero hacer un paréntesis. Cada vez que entras en Internet o ves la televisión, aparecen recomendaciones  de una película de terror. Los peligros de comer huevos, la mahonesa casera, las verduras y la frutas contaminadas, las bacterias asesinas, los alimentos de un momento a otro tienen que ir al frigorífico ya porque sino te puedes morir. Todo esto es una manipulación.

Sentido común, es lo que hay que poner en marcha. Dispones de ojos, nariz y boca. Lo que se pone malo se ve, se huele y se gusta. Hay muchas cosas que fermentadas son comestibles, de hecho muchos alimentos se pueden comercializar, así se hizo durante miles de años, al estar fermentados. En el frigorífico no se deben meter alimentos calientes. Se dejan enfriar antes.

De lo perecedero compra lo justo

Cambios en la casa. Revisa todas las ventanas, persianas, puertas. Si hay que ajustar hazlo ahora que todavía los operarios no están ocupados en esos menesteres. Evita la fuga de calor, repasa los electrodomésticos, no esperes a que se averíe la caldera, por ejemplo.

Supongo que tienes coche. Revisa las ruedas, pon ruedas de invierno, no esperes a derrapar en la primera helada. No pienses que a ti no te va a pasar.

Tal vez me dejo algo en el tintero, pero de momento esto es un toque de atención, como digo al principio, los cambios y la puesta a punto hay que hacerlos a tiempo.