Hinolita Lamas

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Pasar página

Continuamos con el manejo del sufrimiento. Todos los acontecimientos, buenos, malos o regulares son pasajeros, todo pasa. Nada permanece. Pasar página, es decir, dejar atrás lo pasado sería nuestra mejor actitud

Ante una situación difícil, traumática, se impone enfrentarse  a una solución, hay que reaccionar, si es posible, y tratar de mantener la cabeza fría. Ya sabemos que es difícil, no todo el mundo tiene la misma capacidad de reacción, pero como todo también eso se aprende. Pasamos años de nuestra vida aprendiendo cosas que no sirven para nada y no nos preparan para enfrentarnos a las dificultades. Hoy te voy a hablar de algo que no se tiene mucho en cuenta, se trata de pasar página.

Pase lo que pase hay que asumir que la vida sigue, que nosotros seguimos. Puede ser una situación muy dolorosa, pero no podemos hundirnos en la desesperación porque no conduce a nada bueno. La pérdida de un ser querido por ejemplo, no lo olvidaremos, pero debemos recordarlo como lo que fue, un ser querido que se fue, su vida llegó a su fin; tal vez en la flor de la vida, tal vez dejando detrás de sí una familia. El no volverá. Es muy difícil de asumir. Debemos pasar el duelo, pero debemos pasarlo conscientes, dejar que fluyan las lágrimas, sentir el dolor con la intensidad que se presente. Se evitará el tomar ansiolíticos u otros preparados que obnubilan la mente y no se siente el dolor del momento; eso es contraproducente porque no se puede vivir el duelo conscientemente y no se llega a asumir la pérdida. Al paso del tiempo es como si faltara algo en nuestra vida, como si nos robaran una parte de nuestra vida y no logramos saber qué fue. Eso nos sume en un estado de ansiedad permanente, de inseguridad y miedo.

El poder enfrentarnos a las dificultades conscientemente, sentir cada latido del corazón y tratar de actuar de la mejor manera posible; el estar en el curso de las cosas hace que nuestros recursos internos se pongan en marcha, como digo, para hacer lo mejor que sabemos. Esto nos llena de coraje en el momento y nos sirve para otras ocasiones en las que podemos vernos involucrados en situaciones difíciles. Tal vez nuestra actuación no haya sido la más  correcta, pero hemos hecho algo, hemos estado en el curso de las cosas. Una vez pasado el trago el hecho de poder decir «Hice todo lo que pude» nos lleva a la aceptación de los acontecimientos, o a la rendición, pero con la consciencia de haber pasado la experiencia. Una vez pasada la experiencia es más fácil pasar la página porque la vida sigue y no podemos ni debemos anclarnos en un momento de nuestra vida porque entonces nuestra vida se acabaría ahí.

Después de un día hermoso asistimos a su muerte, después de la noche vendrá otro nuevo día que será diferente. Cada día es diferente al anterior y no podemos detener su curso y esto es bueno, porque cada día nos ofrece un regalo nuevo. El día que se fue lo echaremos mucho de menos por todo lo bueno que nos dio, pero ya no está, ya nunca más será igual, pero vendrán más días. Así es el curso de la vida, cada día que muere renace la esperanza de un día nuevo y no se nos ocurre volver atrás, no es posible, sabemos que los días son inexorables. Lo mismo ocurre con los acontecimientos. Por eso debemos pasar la página.

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