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Ansiedad

Estado de agitación, inquietud y zozobra del ánimo.

Nuestra sociedad denominada «del bienestar» se va decantando hacia un estado de ansiedad generalizado; cada vez más personas sufren este estado de ánimo, y no sólo las personas con problemas reales. Cada vez es mayor el grado de insatisfacción de las personas.

Insatisfacción

En el primer mundo, así denominada la sociedad capitalista – consumista, se vive en unas condiciones comodidad y abundancia no conocida anteriormente. Hasta la mitad del siglo XX las condiciones ambientales, domésticas, sanitarias, alimentarias, educacionales, realmente eran bastante deficitarias. Grandes sectores de la población carecía de cosas elementales, sin embargo la ansiedad, tal como la conocemos ahora, era prácticamente desconocida.

Se tenían problemas económicos, sanitarios, habitacionales, pero la gente trataba de resolver sus carencias. Tenían problemas emocionales enquistados a los que no encontraban salida, especialmente por prejuicios y miedos, miedos alimentados por la religión y los clanes; su actitud era de resignación o, por el contrario, de huida.

Se adaptaban, lo asumían, se «acoplaban», la lucha era interna. A veces estallaban como cohetes o huían. Abandonaban el barco para recalar en otras tierras; como solía decirse «cambiaban de aires».

La humanidad siempre tuvo problemas de todo tipo, y cada cual como podía trataba de resolverlos, casi siempre dando golpes de ciego, el caso era moverse. Se puede decir que había dos corrientes opuestas: la resignación y el inconformismo.

La resignación era la actitud más fomentada intencionadamente para evitar la dispersión del grupo. De esta manera se mantenía el control sobre las personas. Al inconformista se le «domesticaba»; pero siempre había alguno que acababa huyendo en busca de mejor suerte.

Ansia

Congoja o fatiga que causa en el cuerpo inquietud o agitación. Anhelo

«El que tiene ansia no duerme». Esta era la frase que alentaba a luchar, a buscar soluciones. El sueño era ligero con la idea de reiniciar la actividad pendiente para solucionar el problema; para poner en práctica una nueva acción. Era un estado de ánimo de agitación por una expectativa, por un anhelo; tenía una carga emocional positiva.

La sociedad actual sufre de ansiedad porque cree le quedan pocos objetivos. Hay una sensación de derrotismo, de abandono. El sistema le hizo creer que todo viene dado, que las soluciones las da el sistema, que no se puede hacer nada porque para eso están los profesionales. Todo se lo van a resolver. Lo que deja a los individuos en estado de indefensa, de impotencia.

El sistema sigue ejerciendo el control sobre el individuo utilizando el miedo. Miedo a la pobreza, a las carencias, a la enfermedad. Ha dejado al individuo sin armas y sin anhelos.

No hay nada perdido, se puede dar la vuelta; sólo es cuestión de alejarse del ruido exterior. Buscar un lugar tranquilo dónde poder escuchar los propios pensamientos. Establecer un diálogo interno que permita hacer un análisis de la situación y enfocarse en las posibles salidas.

Recorrer hacia atrás el camino andado y volver a ver aquello que gustaría haber hecho en un momento de la vida. Seguramente se habrán quedado en el camino más de cuatro ilusiones. Se verá cada una y los sentimientos que despierta en ese momento.

Así enfocado se puede romper el círculo vicioso de la ansiedad y cambiar el grado hacia un ansia llena de esperanza e ilusión. No más insatisfacción, ya no se espera que las soluciones vengan de afuera. Ahora las soluciones las crea uno mismo, ahora hay motivación para la superación, el cambio que abre caminos.