«Ahí va la mesma que hay gente nueva»

Así decía un gaitero de Cantabria porque tenía un repertorio un tanto escaso y se veía en la necesidad de repetir lo que conocía

Repetir lo dicho

Repetir lo dicho no siempre significa que no se tengan más ideas nuevas. Se puede repetir lo dicho para otro público o en otro momento lejano en el tiempo porque habrá gente nueva y los que estaban al principio ya han olvidado lo oído.

De forma casual me encontré con mis primeras andanzas de bloguera y me pareció oportuno repetir alguno de aquellos comentarios porque todavía tienen valor en este momento, no es que sean imperecederos, pero si son duraderos.

Comentaba en esa entrada, era el año 2008, la recomendación por parte de la Comunidad Europea, de reducir el consumo de bolsas de plástico, se recomendaba a los comerciantes no dar bolsas de plástico.

La bolsa de la compra

Casi siempre que salimos a la calle encontramos la oportunidad de comprar algo o tenemos la necesidad de hacer la compra a la vez que hacemos otras diligencias, por lo que no sobra llevar una bolsa en el bolsillo, o una bolsa exprofeso que sirva para llevar lo personal y traer algo de compra a casa. Se comentaba a finales del pasado año 2008 que se dejaría de dar bolsas de plástico en el comercio, pero a día de hoy todavía nadie está tomando tal medida y sería bueno que fuéramos adquiriendo la buena costumbre de llevar nuestra bolsa a la compra. No es necesario gastar mucho dinero, algunos la tendrán que comprar, pero otros la podemos hacer con un pedazo de tela y una cinta, en cualquier casa hay  telas que se desechan sin miramientos y que tienen utilidad. Propongo que en el entorno familiar o de amigos se busque una persona que se ocupe de hacer bolsas para el grupo y mientras otros se ocupan de otros compromisos comunes, creo que sería bueno desde el punto de vista ecológico y desde el punto de vista de las relaciones y compromisos humanos, nos permitiría acercarnos más, sentir que formamos parte de una familia con intereses comunes más allá de la diversión o la obligación

Era 1981, hice varios viajes a Suiza y cuando iba a la compra siempre en todas partes me hacían la misma pregunta ¿Trae usted su bolsa? Claro, si no llevaba bolsa me tenía que llevar la compra en la mano porque no me daban bolsa ni pagando. Estoy hablando de una ciudad como Lausana, no era un pueblito de cuatro vecinos.

En Francia se tomó la medida de dejar de fabricar las bolsas de plástico de la compra diaria en enero 2016. Se demoró un poco y dejaron de fabricarse en marzo de este año 2016.

En España se siguen dando las bolsas de usar y tirar, la gente las pide y se alguien las cobra, unos ridículos céntimos, todavía hay que le dice miserable.

Se gasta millones de euros en dichas bolsas que de la tienda van directo a la basura. Ese dinero lo pagamos todos, el comerciante no lo pierde, al final lo paga el consumidor; pero el consumidor no entiende que se podría ahorrar dinero, mucho dinero, simplemente haciendo una bolsa con un pedazo de tela de la que suele haber en cualquier casa, y que también irá a la basura sin otro beneficio.

La siguiente tendencia es la de producir bolsas de materia biodegradable ¿bio qué? Estamos en lo mismo, producir para generar basura, basura que durará todavía muchos años sobre la tierra y que tiene un costo muy alto que seguirá pagando el mismo: el consumidor

El consumidor no entiende que el plástico es tóxico y no se degrada. No ve las calles llenas de plásticos volando los días de viento, no ve el panorama de terror alrededor de los ríos después de una fuerte riada. No ve los bordes de las carreteras tapizados de plástico roto y sucio.

Hace unos días en una tienda al rechazar la bolsa que me daban, siempre llevo mi bolsa, una mujer a mi lado intervino añadiendo que mucho más contaminaba la industria.

¿Esta es la visión de nuestros paisanos? Si, esa es; su respuesta es la de la acusación del otro; la justificación de un mal acto porque hay otros que también lo hacen.

Con esta visión de las cosas y esta actitud difícilmente avancemos en ningún aspecto. Es desolador vivir en un país que justifica sus vicios porque hay muchos viciosos. Por esto mismo me siento en la necesidad de repetir una vez más Tú y yo seamos buenos y habrá dos pícaros menos.