Aceptar los cambios

La aceptación de la oscuridad, de la otra cara  menos sonriente también tiene su encanto

Hoy siento una sensación especial ante el cambio climático. Después de un mes de agosto y parte de septiembre ardorosos y secos; días y días de amodorramiento, noches sudorosas en insomnes, al fin llega un aire fresco y una gotas de lluvia que refrescan no sólo el suelo, sino también el ánimo.

Normalmente se suele llamar buen tiempo al tiempo soleado, luminoso, caliente y, si, es buen tiempo, pero ¿para qué? Cuando está cubierto, sopla el viento, llueve o hace frío se le dice mal tiempo, si, pero ¿para qué?

Realmente mi intención no es dar una opinión meteorológica, quiero hablar de otra cosa. De la aceptación de lo que la vida nos depara.

Quiero hablar de los cambios que pueden ocurrir en nuestro día a día, esos cambios inesperados que nos sorprenden y nos hacen cambiar de planes. Nos gustaría que nada cambiara, o tal vez que cambie todo, pero que no nos altere nuestra rutina.

Rutina

La rutina pronto se hace aburrida, tediosa. Nos acostumbramos a ella, con esa sensación de comodidad porque nos movemos en terreno conocido, pero pronto estamos deseando algo nuevo, que sea «bueno». Es esto lo que quiero destacar.

La aceptación de  los cambios es buena porque todo cambio trae un reto, una adaptación a una situación nueva; una nueva experiencia, un aprendizaje.

Lo incómodo de los cambios inesperados es nuestra capacidad o disposición a acoplarnos a la nueva situación. Quisiéramos otra cosa, no sabríamos qué, pero algo que no supusiera esfuerzo.

Estoy totalmente de acuerdo, pero para eso tendríamos que ser sólo espectadores de los acontecimientos, y lo importante es que debemos ser los protagonistas para sacar partido de ellos.

Aceptación incondicional

Cada día amanece de nuevo, todos los días son diferentes. Los días se suceden uno tras otro. Cada noche tenemos la oportunidad de descansar, prepararnos para el nuevo día que llega, cada día es una nueva experiencia, una oportunidad para vivir esperanzas e ilusiones nuevas.

El crepúsculo es el anuncio del fin de los afanes de ese día, a la vez la promesa de un día nuevo que se gestará durante la noche.

Luz, oscuridad; dificultades, éxitos; tristeza, alegría. La sal y la pimienta alternándose eternamente, dando esperanza  y promesas eternamente. La dualidad del universo

Míralo así y sentirás que todo está bien; sentirás que cada día de sol lo disfrutas mucho más, que cada día nublado te siente acogido bajo un manto de penumbra, es como si las nubes te protegieran. La lluvia te purifica, nutre la tierra que te alimenta.

Acepta todos los cambios que llegan a tu vida, agradece cada novedad porque cada cambio trae en sí la semilla de algo bueno que sólo lo podrás ver cuando fructifique.

Fluye como el agua de lluvia, como el viento del Norte, déjate llevar y acepta lo que venga. No lamentes lo que se acaba, bendice lo que llega.